12 de febrero de 2016

NO PASA NADA

Vuela hacia atrás
el reloj
de los días
y uno tras otro
se van por la noche
hacia el país de nunca jamás.
Mi vida
les dice adiós
y les da las gracias
con irónica sonrisa
por esta espléndida nada
que cada noche dejan a su paso.
Mañana llegará otro
cargado de horas muertas
que se pudrirán ante mis ojos.
No pasa nada.
Sobreviviré al día
y a este espanto de vivir.
Me he acostumbrado.
Mi alma ya es de esparto.
Y mi corazón
cansado de tanto desierto
hace mucho tiempo que enloqueció.

11 de febrero de 2016

MANICOMIO 110

Cada vez que por televisión
sale hablando el Presidente
todos los locos le aplauden
y cabecean afirmativamente.

10 de febrero de 2016

FÁBULA ENIGMÁTICA 1

El ciego
está tomando
un plato de sopa.
Un cuervo
entra hambriento
por la ventana
y le pica en los ojos.
El ciego
vuelve a ver
canta feliz
y se va volando
por el horizonte.
El cuervo
ciego
y desesperado
se suicida
ahogándose
en el plato de sopa.

9 de febrero de 2016

LA MUSA LOCA

Cuando el viento huraño
reina en las calles
de nada me sirve la poesía.
Camino sin rumbo
y cada dos pasos
escupo un poema roto.
Me paro
y oigo a los perros
cómo ladran
al viento
y a la poesía
tras las ventanas
de las casas deprimidas.
Sus dueños
sin hacerles caso
agonizan dormitando
en sofás roídos y antihigiénicos.
Me gustaría ver a Neruda
inspirándose en este estercolero...
Sigo caminando
bajo esos ladridos
abofeteado por el viento
y por la poesía.
Sigo caminando
hacia el pozo cotidiano
con unos cuantos
pedazos de versos
en los bolsillos
que se abrazan desolados.
Cansado y harto
de sus lamentos
arrojo esa basura de versos
a una papelera invisible
y todos ellos suspiran aliviados.
Entre el viento
los dueños zombis
y esos perros analfabetos
hoy no habrá ningún poema.
A no ser que Neruda me sorprenda.
Pero no lo tiene fácil...
Y de repente
como un milagro
aparece la musa loca
y me inspira
y me llena de amor
de luz
y de gozo.
Y un latido de bondad
me indica el buen camino.
Voy a ir a urgencias
del hospital más cercano
y reuniré a los enfermos
y sacaré un palo
y una cadena
y lograré que se olviden
durante unas horas
de sus dolores imaginarios
a base de costillas rotas
piernas y brazos amoratados
y un montón de poéticos chichones.

8 de febrero de 2016

UN BESO DESESPERADO

Esta tarde
un beso desesperado
se ha disparado
en el pecho
un tiro de amor.
Lo han encontrado muerto
en un rincón olvidado
de una calle
oscura
y melancólica
con los labios
pálidos y helados
y un montón de latidos
salpicando apenados su corazón.

7 de febrero de 2016

VENGO DE LA CALLE

Vengo de la calle.
Traigo malas noticias.
No hay ángeles.
Ni bondad.
Ni alegría.
Hay chusma.
Eso sí.
Mucha.
Paseando
arriba y abajo
sin ningún sentido.
No son ladrones.
Ni narcotraficantes.
Ni criminales.
No.
Son peores.
Gente gris.
Cuerda.
Muy responsables.
Muy centrados.
Llevan máscaras
todo el año.
Y sonrisas de plástico.
Y corazones de mentira.
Y almas de alquitrán.
Vómitos que caminan
con un puñal
de falsas palabras
escondido en sus bocas.
He cerrado la puerta.
Dos cerraduras.
Y una balda de seguridad.
Como vengan aquí
los expulsaré a correazos.
Y luego desinfectaré la puerta.

6 de febrero de 2016

VOLANDO

Mi corazón está fatal.
Ahora mismo
estaba fantaseando
que podrías
venir volando
y aterrizar majestuosa
en el alféizar
de esta aburrida ventana.
He de llevar sin falta
mi corazón
al cardiólogo
de los corazones chiflados.

4 de febrero de 2016

SÓLO LA BELLEZA

Sólo me interesa
la belleza.
Nada más.
Ni a dónde vamos.
Ni de dónde venimos.
Tampoco las religiones.
Ni las patrias.
Ni los himnos.
Ni las ideologías.
Sólo la belleza.
Una ola magnífica.
Un árbol frondoso
Un cielo azulísimo.
Una noche de estrellas.
Un poema de luz
bailando en el corazón.
Y una mujer
de latidos y besos
que sueñe y que me quiera.

3 de febrero de 2016

EL ENTIERRO DEL TÍO VÍCTOR

Estaba leyendo esta tarde
"El Palacio de la Luna"
de Paul Auster
cuando compruebo apenado
que en las primeras páginas
muere el tío Víctor
que es el tío bonachón
del protagonista de la novela
y de repente
se encienden todas mis alarmas
y hago memoria
y descubro horrorizado
que ni Paul Auster
ni el protagonista de la novela
ni el resto de protagonistas
me comunicaron el terrible suceso
y me entero hoy
cuando ya no puedo ir al entierro
porque hace muchos años
que se celebró
en la más estricta intimidad
y además lo enterraron en Chicago
que no es precisamente aquí al lado
y aunque subiera ahora mismo
a un avión supersónico
ya no tendría ningún sentido ir
porque no podría dar el pésame
a los protagonistas de la novela
ni abrazarme a ellos llorando
ni explicar a todos los asistentes
con gran naturalidad
- y fingiendo con mayor aplomo
ya que jamás llegué a conocerlo -
maravillosas anécdotas
del tío Víctor y yo
en las que reíamos sin parar
ni llevarles comida vietnamita
y cajas de cerveza
y botellas de bourbon
para ayudar
en tan duros momentos
a esa esperpéntica familia
de desconsolados borrachines
ni hablar con voz afectada
en la ceremonia fúnebre
loando al maravilloso tío Víctor
con mis ojos tristes
arrasados por las lágrimas
y todo eso resulta ahora imposible
porque todos los protagonistas
deben haber fallecido
incluso Paul Auster
es posible que no sepa quién soy
o que lo disimule
debido a esa envidia atroz
que me tiene
y que no le deja dormir
por lo bien que escribo
y me enfado muchísimo
con Chicago en general
también con el estado de Illinois
y con el condado de Cook
y con toda esa gentuza
que pasea por el lago Michigan
y con Paul Auster
- reitero, maldito envidioso -
y con los servicios funerarios de Chicago
en los que sin duda trabajan
vagos, alcohólicos y maleantes
y con todo el personal diplomático
de los Estados Unidos de América
que no tuvieron el detalle
de adelantarse en el tiempo
a mis sentimientos futuros
por culpa de esa maldita manía
de los estadounidenses
de pensar únicamente en ellos mismos.

2 de febrero de 2016

DELIRIOS DE MEDIO INVIERNO

El cielo de aquí
parece de segunda mano.
Y las pocas nubes
que lo cruzan
están bastante enfermas.
Algunas incluso
ya han hecho testamento.
Se lo dejan todo
a un niño pequeño
descendiente de Noé
para que lo disfrute pisando charcos.
Medio invierno ya.
Medio invierno de cartón
con manchas de aceite
disfrazadas de semanas
envolviendo sin ganas
manojos y manojos
de días sucios y cansados.
Ni llueve.
Ni hace frío.
Tampoco hay alegrías por las calles.
Los días son de encefalograma plano
y las emociones
deben estar de veraneo
por el delicioso hemisferio sur.
Silencio de tanatorio
en todas mis horas
que bostezan muy aburridas.
De repente veo
en televisión
a un compañero de colegio.
No me lo puedo creer.
Parece Tutankamón II.
Tenemos la  misma edad.
Me asusto.
Voy corriendo al espejo
y me fijo en ese
que dice que soy yo.
Hoy tiene buena presencia.
Le saludo.
Inmediatamente me saluda.
Le guiño un ojo.
Hace lo mismo.
Le digo adiós
mueve la boca
pero no dice nada.
Ahí siempre lo desenmascaro.
Lo dejo en el espejo
y me voy al trabajo.
Subo en el autobús.
Parece un tanatorio con ruedas.
Unos quince casi cadáveres
cabecean al ritmo de los frenazos.
Parecen anteriores a Tutankamón II.
Me pregunto como serán
los usurpadores de humanos
que habitan en sus espejos.
Probablemente sean asirios
o caldeos
gente sin oficio ni beneficio
que no encontró trabajo en la Biblia
y tras haber hecho de todo
a lo largo de los siglos
ahora trabajan
por un mísero sueldo
para los fabricantes de espejos.
Bajo del autobús.
Una linda mona en bicicleta
pasa a mi lado
y me mira sonriendo
giro la cabeza
y ella hace lo mismo.
Me regala otra sonrisa
y se aleja pedaleando
hacia un espejo afortunado
que muy nervioso
y medio ruborizado
la debe esperar ilusionado.
Seguro que la usurpadora
que lo habita
ni se imagina
que hoy saldrá en este poema.
Soy así de generoso.
Y por favor
no me aplaudan
simplemente disfruten y lean.
Después cuando vuelva a casa
voy a recitarle el poema
a ese caprichoso
que me imita desde el espejo.
Si le gusta
lo publico
y si no
mañana mismo
me llevo el espejo a la tienda
para que le pongan un usurpador nuevo.

1 de febrero de 2016

LA PUERCA DIABLA

Esa mujer endemoniada
que me persigue
desde hace años
se ha convertido
con el paso del tiempo
en una puerca diabla.
Tiene alas de horror
boca de monstruo
una isla que la encarcela
y mil intenciones horrendas.
Es retorcida
maligna
y aciaga
como un tumor
que te devora el alma.
A veces es serpiente
a veces bruja
con patas de cerda
y casi siempre
una cabra demoníaca
de lengua
inmunda y mugrienta.
Tiene mirada de loca
el alma putrefacta
cerebro de arpía
y el odio enquistado
en cada uno de sus días.
Esa puerca diabla
que me escupe
sus delirios
desde hace años
tiene un corazón
temible y satánico
de rata sucia y malvada.

31 de enero de 2016

LA CALLE LOCA

Esta tarde he visto
paseando por la calle
a mi madre muerta.
El mundo
se ha congelado
y se ha puesto al revés.
Ella iba hacia el mar.
Yo venía de él.
Me ha mirado.
Y no ha dicho nada.
Yo tampoco.
Mi boca
se ha quedado
muda
helada
y de piedra.
He seguido andando
por la calle loca
y he vuelto a casa
con el alma rota de pena.

29 de enero de 2016

MANICOMIO 109

Por culpa de un malentendido
los locos del primer pabellón
están terriblemente enfadados
con los locos del primer pabellón.

28 de enero de 2016

LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Se han ido todos
y me he quedado solo
arrastrando mi vida
por las calles y los días
donde cualquiera que me vea
contemplará a un hombre
que camina resignado
el terrible principio
de los últimos tiempos
con la mirada robada
por recuerdos
y sentimientos
que le arañan el corazón.

26 de enero de 2016

EL ÁRBOL DE LA VIDA

Dice un proverbio oriental
que esta tarde
me ha sido revelado
por un borracho pendenciero
con el que he estado a punto de pelearme
y al que después he invitado
a seguir bebiendo hasta que reviente
que cada uno tenemos
nuestro árbol de la vida.
Hoy yo he visto el mío.
Es frondoso.
Y gigantesco.
Sus innumerables ramas
son gruesas y fibrosas
y crecen poderosas hacia el cielo.
De algunas de esas ramas
cuelgan ahorcados todos los que fui.
También cuelgan mis muertos.
Y los que fueron compañeros
de colegio, de infancia, de trabajo.
Cuelgan mis amigos
devorados por el tiempo y el olvido.
Mis novias por supuesto
están todas ahí.
Balanceándose muy dignas
disecadas como ardillas
en el escaparate de un taxidermista
y con los ojos picoteados
por graciosísimos pájaros bromistas.
Y por supuesto mis familiares
adornan con sus cuerpos
las ramas más alejadas del árbol
casi perdidos entre hojas amarillentas.
Todos lejanísimos
y ciertamente muy desmejorados.
En las ramas más cercanas
están ahorcados unos cuantos blogueros
que apenas me suenan
y también otros con problemas varios
desde conductas antisociales
a repetidos problemas con las pastillas
gente de esa tan asidua
a repetir como un mantra
en las redes sociales
hasta el aburrimiento general
que ven la botella medio llena
y que son extraordinariamente positivos.
Y bueno...
Después de observar
mi árbol de la vida
con indescriptible curiosidad
durante buena parte de la tarde
me he cansado
y finalmente me he hartado
de todos esos monigotes colgantes
y he tenido una maravillosa idea.
He comprado una lata de gasolina
y le he pegado fuego
al jodido y plomazo árbol de mi vida
y a todos los bichos que cuelgan de él.
Después silbando feliz
he vuelto al bar
para explicarle al borracho
cómo se acaba de una vez
con los ridículos y malditos proverbios.
Y cuando al borracho
después de invitarle a más copas
se lo han llevado los de la ambulancia
he escrito este dulce, sensible y tierno poema.